Algún día habrá que reflexionar -desgraciadamente no es costumbre hacerlo en nuestras Facultades de Derecho- sobre la mala opinión que la sociedad tiene de los abogados. La verdad es que la cosa viene de lejos, fundamentalmente desde Platón y sus diatribas contra los sofistas, pero también, de la propia actuación de muchos profesionales de la abogacía desde entonces hasta el presente.
Como muestra, les reproduzco un "chiste" que circula por internet. Espero que les incite a la reflexión personal y a velar porque ese tópico no se transforme nunca en realidad. Saludos.
EL ABOGADO Una tarde un famoso y acaudalado abogado iba en su limusina cuando vio a dos hombres a la orilla de la carretera comiendo cesped. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar. Le preguntó a uno de ellos: - ¿Por qué están comiendo cesped, muchacho? - No tenemos dinero para comida. - dijo el pobre hombre - Tenemos que comer cesped. - Bueno, entonces vengan a mi casa y yo los alimentaré - dijo el abogado. - Gracias, don, pero tengo esposa y dos chavales conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol. - Que vengan también, - dijo el abogado. Volviéndose al otro pobre hombre le dijo: - Ud. también véngase , mi amigo El hombre, con una voz lastimosa dijo: - Pero, Sr., yo también tengo esposa y SEIS hijos conmigo! - Que se vengan ellos también. - respondió el abogado. Entraron todos en el enorme y lujoso auto, lo que no fue fácil, aún para un automóvil tan grande como la limusina. Una vez en camino, uno de los pobres tipos miró al abogado y le dijo: - Sr., Ud. es muy bueno. Gracias por llevarnos a todos con Ud. El abogado le contestó: -¡N'ombre, amigo, no tenga pena, estoy feliz de hacerlo!. Les va a encantar mi casa.... ¡El cesped está como de metro y medio de alto! Moraleja: Cuando creas que un abogado te está ayudando, piénsalo dos veces

No hay comentarios:
Publicar un comentario